martes, 11 de febrero de 2014

LA SERPIENTE ANCESTRAL



I
CUNAS DE SANGRE






Tiamat y Marduk. Sello babilónico, s. IX-VIII A.C.
British Museum, Londres

El Apsu primordial y procreador
y la tumultuosa Tiamat, madre de todos,
mezclaban indistintamente las aguas,
cuando los despojos de los cañaverales no estaban amasados
y los canales no se podían ver,
cuando ningún dios había todavía aparecido
ni recibido nombre, ni sufrido destino..."
Enuma Elish, poema babilonio, siglos XIX-XVII a. C.

I.1
El vampiro: ontología de un arquetipo


Portada de Drácula, edición de 1898

La gran cuestión que se suscitó entonces fue averiguar si aquellos vampiros
resucitaron por propia virtud, por el poder de Dios o por el poder del diablo.
Voltaire, Diccionario filosófico, 1764



1. La Bestia del Apocalipsis, en el Beato de Liébana, Códice de Navarra, siglo XII, Bibliothèque Nationale de France

1.1. La serpiente ancestral
El monstruo en su origen, estaba en el centro, en el centro de la tierra y el cielo, allí donde brotan las aguas. Cuando el monstruo fue vencido por el héroe, su cuerpo desmembrado emigró y se recompuso en las cuatro esquinas del mundo. Luego rodeó el mundo con un círculo de escamas y de aguas. Era el margen complejo de todo. Era el marco. Que el marco era el lugar del monstruo lo seguían sabiendo los artífices de los marcos barrocos: mucho más intrincados, mucho más repletos, mucho más arcaicos que todos los idilios que contenían, y a los que, tal vez, un día, sofocarían. Luego llegó el momento en que se despreciaron los marcos. Los museos albergaron cuadros sin marcos, que parecían desnudos. El marco no es lo antiguo, sino lo remoto. Desaparecido el marco, el monstruo pierde su última morada. Y sigue vagando por todas partes.1
En la página de La Bestia del Apocalipsis, del Beato de Liébana (fig.1), percibimos cómo nunca un monstruo tuvo mejor marco que los beatos medievales. En sus imágenes jerárquicas y compartimentadas aún se podía, -según Calasso- sujetar a la Bestia, no así en este mundo contemporáneo donde la acotación parece diluirse y la Bestia anda libre. La imaginería de lo monstruoso es en muy gran parte deudora del arte medieval, a menudo socavado por el desconocimiento de su belleza. Poética definición de monstruo que confecciona el italiano en su narración-ensayo Las bodas de Cadmo y Harmonía, y que le sirve para crear una metáfora sobre el arte y la modernidad. Posiblemente Calasso diga la verdad, y la Bestia ande sin acotación, merodeante y suelta entre nosotros.
El monstruo es, desde los tiempos más remotos, la perfecta representación del miedo del hombre. Según Jung, heredamos su imagen a través de los arquetipos: <<Hemos de tener en cuenta el hecho de que, con frecuencia, en el sueño se producen elementos que no son individuales y que no pueden derivarse de la experiencia personal del soñante>>2. A estos elementos Freud los llamaba <<remanentes arcaicos>>, <<formas mentales cuya presencia no puede explicarse con nada de la propia vida del individuo y que parecen ser formas aborígenes, innatas y heredadas por la mente humana>>3. A estos <<remanentes>> definidos por Freud, Jung prefiere denominarlos <<arquetipos>>. Según él, al igual que el biólogo necesita de la ciencia de la anatomía comparada, la mente necesita una <<anatomía comparada de la psique>>, lo que le lleva a analizar las analogías entre los diferentes arquetipos.
Jung nos asegura que los arquetipos no son en absoluto mitos determinados, ni siquiera lo que entendemos por instintos. Los define como una tendencia. La psique tiende a <<formar tales representaciones de un motivo, representaciones que pueden variar muchísimo en detalle sin perder el modelo básico>>4. El autor dice que están en nuestra memoria genética de tal forma arraigados <<como el impulso de las aves a construir nidos, o el de las hormigas a formar colonias organizadas>>.

Aquí debo aclarar las relaciones entre instintos y arquetipos: lo que propiamente llamamos instintos son necesidades fisiológicas y son percibidas por los sentidos. Pero al mismo tiempo también se manifiestan en fantasías y con frecuencia revelan su presencia sólo por medio de imágenes simbólicas. Estas manifestaciones son las que yo llamo arquetipos. No tienen origen conocido; y se producen en cualquier tiempo o en cualquier parte del mundo, aun cuando haya que rechazar la transmisión por descendencia directa o <<fertilización cruzada>> mediante migración. (...) los arquetipos crean mitos, religiones y filosofías que incluyen y caracterizan a naciones enteras y a épocas de la historia.5

A continuación, el autor ejemplifica su discurso a través de uno de los arquetipos más conocidos y que aparecerá reiteradamente en nuestro ensayo: el del héroe enfrentado al monstruo. <<Un mito heroico universal, por ejemplo, siempre se refiere a un hombre poderoso o dios-hombre que vence al mal, encarnado en dragones, serpientes, monstruos, demonios y demás, y que libera a su pueblo de la destrucción y la muerte>>. Este mito adoptará, pues, variantes diferentes según el momento y circunstancias, pero nunca se desviarán de su patrón básico; por ejemplo: Apolo venciendo a la Pitón puede ser también San Miguel venciendo a Satán; o el protagonista de la película de Terry Gillian, Brazil (1986) luchando contra el gigantesco samurai.
Aunque la afirmación más turbadora viene a continuación:

Estos motivos interiores surgen de su origen profundo, que no está hecho por la consciencia ni está bajo su dominio. En la mitología de los tiempos primitivos estas potencias se llaman mana, o espíritus, demonios o dioses. Hoy día son tan activos como lo fueron siempre. Si se adaptan a nuestros deseos los llamamos inspiraciones felices o impulsos y nos congratulamos de ser tan ingeniosos. Si van en contra de nosotros, entonces decimos que es sólo mala suerte o que ciertas personas están en contra o que la causa de nuestras desgracias debe ser patológica. La única cosa que no queremos admitir es que dependemos de <<poderes>> que están fuera de nuestro dominio (...) El hombre contemporáneo paga el precio de una notable falta de introspección. Está ciego para el hecho de que, con todo su racionalismo y eficiencia, está poseído por <<poderes>> que están fuera de su dominio. No han desaparecido del todo sus dioses y demonios; solamente han adoptado nuevos nombres. Ellos se mantienen en el curso de su vida sin descanso, con vagas aprensiones, complicaciones psicológicas, insaciable sed de píldoras, alcohol, tabaco, comida y, sobre todo, un amplio despliegue de neurosis (...) El género humano es como una persona arrastrada por fuerzas inconscientes6.
Un movimiento artístico como el Surrealismo pronto se haría partícipe de las teorías de Freud y Jung. Sirva por ejemplo la obra de Dalí Shirley Temple, el más joven monstruo sagrado del cine de su tiempo (1939)(fig.2). Al <<Divino>> se debe gran parte de las imaginerías del psicoanálisis, que él enarboló como gran distintivo de su arte. Una monstruosa Shirley Temple, convertida en esfinge, otea el árido universo paranoide de una transmutada Figueras. De su faz supuestamente angelical nace un cuerpo felino de matiz rojo intenso. Una diadema vampírica la corona. A su alrededor, huesos y despojos humanos, y detrás, penosas figuras y el esqueleto de un barco. En el horizonte, a los pies de la blanda montaña, el pueblo costero reposa bajo la amenaza de ese cielo escarlata. Quizá premonición de la Segunda Guerra Mundial, ésta pintura supone una de las obras más iconoclastas de su autor. ¿Tal vez una segregación de ese mana primigenio que, según Jung, emerge desde las profundidades de nuestro inconsciente? Dalí ha escogido una serie de referentes macabros que entroncan con viejos arquetipos para significar su obra: esfinges, esqueletos, vampiros, barcos naufragados, toda una simbología cromática y concisa. Las formas nos desvelan un mundo de horror y pesadilla que convierten el rostro cándido de la estrella infantil de la década en un engendro demoníaco; el <<monstruo sagrado>>, -tal y como le es afín a la dialéctica surrealista-, convierte la metáfora escrita en su iconización literal: un monstruo ávido de carne y sangre humanas.

2. Shirley Temple, el más joven monstruo sagrado del cine de su tiempo, 1939, Salvador Dalí, Museum Boyman Van Benningen
En este ensayo, intentaremos dilucidar cuáles referentes icónicos están en el origen de esta clase de monstruos, de qué mana proviene la metamorfosis del vampiro, uno de los emblemas más representativos del pasado siglo XX; pero primero tenemos que hacer una distinción clasificatoria. Dentro de la fauna fantástica se vienen separando hace tiempo dos grandes bloques cuyo ámbito escinde el universo de lo monstruoso: la teratología y el monstruo mítico. A diferencia de la primera, -ciencia que estudia los fenómenos de la deformidad física de los seres vivos, ya sean hombres o animales-, el vampiro pertenecería al segundo apartado; esto es, el monstruo salido de la imaginación. Lo que no quiere decir que en el mundo real no existan determinados tipos de chupasangres; o bien que desde la teratología se hayan inspirado mitos del fantástico.
Esta bestia surge, pues, del Imaginario, del ente colectivo, de la región de los sueños y del sentir popular; así que no estará de más hacer una incursión en su mundo simbólico y discernir qué peculiaridad ostenta el vampiro dentro del bestiario fantástico, diferenciándolo del resto de sus congéneres. Comenzaremos primero buscando la definición de monstruo:
<<Un monstruo es una perversión en el orden que asegura la continuidad de las causas naturales, de la virtud, de la salud del pueblo, de la autoridad del Rey>>7, leemos en esta frase paradigmática de Jean Riolan, médico de la corte de la reina María de Médicis.



3. Monstruo de la Laguna de Tagua (s. XVIII),
Biblioteca Nacional de Madrid.


En la antología del símbolo encontraremos al <<monstruo>> en su genérica amplitud. Ya desde la infancia nos inculcaron el temor a estos seres y comenzamos a familiarizarnos con ellos, haciéndonos una idea de su potencial y sus formas. Todos tenemos más o menos clara la idea de lo que significan: bestias fantásticas, un símbolo de nuestros terrores cotidianos y también la expresión plástica de nuestras pesadillas. Todas las culturas tienen sus propios engendros, incluso dioses con forma y comportamiento de tales. Un determinado corpus monstruoso se une, pues, a cada civilización y a su expresión vital y artística, adecuándose a un determinado contexto histórico. Si hubiéramos de resumir en breves líneas el significado de lo monstruoso, nosotros escogeríamos aquellas que, por su meridiana síntesis nos proponen los autores Chevalier y Gheerbrandnt en su Diccionario de Símbolos(1982):



4. La bella durmiente, de Disney (1959).
                       El monstruo simboliza al guardián de un tesoro, como el tesoro de la inmortalidad, por ejemplo, es decir, el conjunto de dificultades a vencer para acceder por último a ese tesoro material, biológico o espiritual (...). En numerosos casos el monstruo no es efectivamente más que la imagen de un cierto yo, ese yo que conviene vencer para desarrollar un yo superior (...) Todas las vías de la riqueza, del conocimiento, de la salvación, de la inmortalidad están preservadas. No es posible apoderarse de ellas más que por un acto heroico. El monstruo pertenece también a la simbólica de los ritos de pasaje: devora al hombre viejo para que nazca el hombre nuevo. El mundo que guarda y al cual nos introduce no es el mundo exterior de los tesoros fabulosos, sino el mundo interior del espíritu, al que no se accede más que por una transformación interior. (...) el monstruo es símbolo de la resurrección8.

5. El Uroboros, Manuscrito griego, Biblioteca Nadorowa, París


Para Paul Diel, los monstruos simbolizan una función psíquica, la imaginación exaltada y errónea, fuente de los desórdenes y las desgracias; es una deformación enfermiza, un funcionamiento malsano de la fuerza vital: <<Aunque los monstruos representan una amenaza exterior, revelan también un peligro interior: son como las formas asquerosas de un deseo pervertido (...) generalmente surgen de la región subterránea, de las profundidades, de los antros sombríos>>9. En su tratado El miedo y la angustia(1956) 10, Diel nos sorprende cuando afirma que en nuestra vida nada tiene más sentido precisamente que la superación de esa inquietud fundamental: el vencer al monstruo, icono que resume el germen de toda nuestra angustia existencial.
En el terreno de la ficción es, según Gérard Lenne, la dualidad monstruo-miedo, la gran constante en el género fantástico. Al igual que siglos antes afirmase Jean Riolan, rubrica que monstruo <<es aquél que infringe las leyes de lo normal>>
Unos se apartan de las normas de la naturaleza, normas temporales o espaciales (supervivencia de la Momia – tamaño de King Kong), otros, de las normas sociales. Si el monstruo de Frankenstein es distinto por su fisonomía, su creador es distinto por sus ideas. Todo confluye, ciertamente, al nivel de la significación, en la medida que lo físico simboliza y materializa a lo moral11.


  1. Miscelánea de monstruos del cine: de izquierda a derecha y de arriba abajo: Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, La Momia, Drácula, Godzilla, una zombi, La Criatura de Frankenstein, Kink-Kong, Freddy Krugger, El Jorobado de Notre Dame, el asesino Michael Myers, La Mujer Pantera, El Muñeco Diabólico, y El Fantasma de la Ópera.
      Para Lenne, la monstruosidad en el género fantástico reposa sobre una oposición dicotómica:
Vida / muerte
Bien / mal
Instinto / razón
Antropomorfismo / bestialidad
Naturaleza / ciencia
Humano / mecánico
Conceptos aparejados que vienen a ser componentes; cada mito fantástico los redistribuirá y entrecruzará a su manera. Por ejemplo, la anormalidad podrá ser la vida en la muerte como la muerte en la vida (simetría Drácula-Frankestein), temas que nos sensibilizan profundamente puesto que, en ambos casos, se trata de tender hacia la vida: de retenerla o de acceder a ella12.
A partir de la <<vieja serpiente ancestral>> el bestiario de lo horrífico se ha ido multiplicando a lo largo de los siglos, creando nuevos vástagos hasta llegar a nuestros tiempos, en los que el cine, el cómic y la televisión se han convertido en fábricas especializadas en recrear sus formas (fig.6). Si nosotros como género humano somos el resultado final de un esfuerzo genético, deberíamos situar también a esta criatura fría, reptante, sin miembros, en el principio de la evolución. Expresión de la psique inferior, masculina y femenina a la vez, unida a la gélida y viscosa noche de los orígenes, en todos estos ejemplos, el monstruo primigenio se manifiesta como una fuerza cósmica, poderosa, análoga a las fuerzas diabólicas de la Biblia o a los titanes de la mitología clásica. La serpiente, o su homólogo el dragón, se hallan en el origen de casi todas las cosmogénesis, desde los mayas a la India, pasando por el África negra y Egipto, adorada entre los antiguos, demonizada en el cristianismo. Madre de Dionisos, Satán o los emperadores de China, su forma serpentina y sus fauces son el denominador común. Fauces que engullen o que se engullen a sí mismas. De la gran serpiente emana, pues, el todo conocido, por ello también es madre de bestias y monstruos.
El carácter <<devorador-simbólico>> es una constante icónica expresada en monstruos que engullen con poderosas mandíbulas, como vemos en el <<monstruo de la Laguna de Tagua>> (Fig.3), del siglo XVIII, y cuya imagen se dio a conocer en el año 2000, en una exposición sobre monstruos y seres imaginarios en la Biblioteca Nacional de Madrid. ¿Será, como asegura Jung, alguna imagen de nuestro yo oculto? Lo que más nos sorprende del grabado son, sin duda, el rostro humano, y la amplia hilera de colmillos. Muy frecuentemente hallaremos en la imaginería del monstruo esta combinatoria dual, antropomórfica y zoomórfica, de la que el vampiro también va a participar.
Igualmente, en el impagable Dragón de la cinta La bella durmiente, de Disney (1959) (fig.4), -indiscutible icono del siglo del XX y triunfo del diseño en la animación-, no sólo estamos ante un feliz divertimento para adultos y niños, sino ante la esencia genuina del monstruo en mayúsculas. El dragón, -aparte de ser poseedor del poder destructivo del fuego- es en este caso un ente ambiguo, una bruja (Maléfica), en la que el equipo Disney recalcó una femineidad dudosa. En ella resucita de nuevo el combate entre la vieja serpiente Tiamat y el héroe Marduk del poema babilonio Enuma Elish.13
Una de las representaciones primordiales de esta <<resurrección constante>> es encarnada en la imagen del dragón cósmico conocido como Uroboros, monstruo que se devora a sí mismo (fig.5). Símbolo de la unidad presente en todos los pueblos; ser andrógino primordial, devorador y devorado; emblema del inconsciente y de la psique originaria, del caos indiferenciado que precedió a la creación del Universo. En la imagen vemos una bella creación perteneciente a un manuscrito griego conservado en la Biblioteca Narodowa de París. El ser reptílico de piel escamosa de color rojo, seguramente se halla asociado a la simbología alquímica del sol, principio vital, momento en que la materia pasa del estado blanco (albedo), al rojo (rubedo) en el proceso de transformación.
Precisamente será con el apelativo de <<hijo del dragón>>, con el que Stoker nombrará al más insigne vástago de los no-muertos: Drácula. Ya fuere por una decisión azarosa o firmemente justificada, el hecho es que el autor de la novela de vampiros más popular de todos los tiempos asoció el linaje de la raza de los chupa-sangres con la imagen del dragón, haciendo lucir en el blasón del conde maldito la efigie del viejo monstruo.
1 CALASSO, Roberto, Las bodas de Cadmo y Harmonía, Ed. Anagrama, Barcelona, 1994, pp. 308-309
2 JUNG, Carl G, “El arquetipo en el simbolismo onírico”, en El hombre y sus símbolos, Biblioteca universal contemporánea, Barcelona, Caralt editor, 2002. pp. 64-65.
3 ibid, p.65
4 Ibid.,p. 66
5Ibid.,p. 66
6Ibid., pp. 79-80
7 RIOLAN, Jean, 1605, cit. en VV.AA, Monstruos y seres imaginarios en la Biblioteca Nacional, Bibl. Nacional, Madrid, p. 3
8 CHEVALIER, Jean y GHEERBRANDT, Alain, Diccionario de los símbolos, Ed Herder, Barcelona, 1995, pp. 721-722
9 ibid.
10 DIEL, Paul, El miedo y la angustia, Fondo de Cultura Económica, México, 1966
11 LENNE, Gérard, El cine <<fantástico>> y sus mitologías, Ed. Anagrama, Barcelona, 1974, p. 23
12 id. Pp.25-26

13 “Enuma elish la nabu shamanu...”; o: “Cuando en la altura los cielos aún no estaban nombrados...”, es el comienzo del poema épico más antiguo hallado en Mesopotamia, donde se relata la Cosmogénesis. La serpiente del mar Tiamat procrea el mundo junto a Apsu, dios de los ríos, dando lugar a las primeras generaciones de dioses, pero Apsu está molesto por la actividad de los nuevos dioses y quiere <<retornar al mundo del sueño>>, por lo que decide exterminarlos. Pero Anu, El Sabio, lo duerme y lo mata antes de que lleve a cabo su propósito, se instala en el Océano y engendra a Marduk. Encolerizada, Tiamat crea un ejército de mostruos: da a luz a serpientes, dragones, esfinges, leones gigantes, hombres escorpiones, centauros; en total, once especies de monstruos, al frente de los cuales coloca a un dios llamado Kingu, con el que se desposa y a los que concede los derechos divinos que antes tuvo Apsu. Los dioses se reúnen y Marduk decide enfrentar a Tiamat, a la que vence, dividiéndola en dos. Una mitad de Tiamat (las aguas primordiales) será el océano, la otra, serán las aguas del cielo. El Enuma Elish canta al principio un caos en expansión, simbolizado por la creación que Tiamat hace de seres monstruosos; a este caos se opone Marduk, que es el movimiento ordenado e inteligente. De la sangre del dios maldito Kingu, Marduk creará a los hombres.

martes, 28 de enero de 2014

El despertar del vampiro






IV.3
EL DESPERTAR DEL VAMPIRO







EPSTEIN, La caída de la Casa Usher, 1928


Esta luz es el espejo común de todos los pensamientos y todas las formas, preserva las imágenes de todo lo que ha sido, los reflejos de mundos pasados, y por analogía, los bocetos del mundo por venir.
La clave de los misterios. Eliphas Levi, 1859





1. Theda Bara

3.1. Un nuevo culto
El nuevo arte nació ya con su aureola de mito, con una zona radiante y otra oscura. La época del silent movie se cubre de negros velos; olvidada, horadada de pérdidas irremediables, de empolvados fantasmas, de historias inconfesables y estrellas al borde del acantilado. Se cubre tan enigmática como la primera mujer vampiro del cine, Theda Bara, cuya identidad y ascendencia aún hoy resultan dudosas.
Comenzó llamándose Teodosia Coppet en el teatro, para luego convertirse en Theda Bara (juego de palabras con los términos <<arab death>>, parece ser por sugerencia de los cerebros de la Fox)1. Theda Nunca interpretó al monstruo mítico que todos conocemos, pero sí supo rodearse de un resolutivo marketing, que lanzó su belleza plutoniana por carteles y pantallas. De todos sus filmes sólo nos queda uno, quizá insuficiente para conocer el carácter general de sus puestas en escena, - seguramente ingenuas-. Sí nos quedan esas fotos donde nos mira desafiante, semidesnuda y ataviada con los esqueletos de sus amantes muertos, remedo perfecto que alienta una ancestral tradición iconográfica de lamias y gorgonas (figs. 1, 2, 7).


2. Theda Bara


Mujer culta y amante de la buena vida, Theda se retiró muy pronto del cine con su marido, el director Charles Brabin, a su ostentosa mansión de Hollywood, cuando ya la fama de sus personajes le pasaba factura (fig.3). En esta imagen la vemos en el cartel promocional de la película Meeting Theda Bara, de 1918, con los cómicos Mutt and Jeff. Casi siempre, el agotamiento de un personaje en cine llevará a éste a la parodia, y ni el género de vampiros podría librarse de ello. La primera en descubrirlo fue la mismísima Theda Bara.

      3. FISHER, Bud, Meeting Theda Bara, Cartel promocional,1918


Safo, Cleopatra, Margarita Gautier, Carmen, Salomé, fueron algunos de los papeles que forjaron el mito de Theda, y pusieron la piedra angular de las futuras diosas del Lado Oscuro. Tras ella surgiría un tipo de actriz especializada en ese arquetipo de vamp que todos conocemos y tan querido para la industria, contrapuesto a las virginales trenzas de Mary Pickford y sus secuaces. Louise Brooks, Joan Crawford, Greta Garbo, Pola Negri, Ruan Lingyu, Barbara LaMarr, Gloria Swason, Marlene Dietrich, Nazimova… son algunas de las vamps de vidas azarosas que alcanzaron el triunfo y posterior caída en el recién nacido medio cinematográfico; mujeres marcadas por el signo de la fatalidad dentro y fuera de las pantallas.


4. De izquierda a derecha: Alla Nazimova, Pola Negri, Ruan Lingyu, Greta Garbo, Barbara Lamarr, y Gloria Swanson

Todas llevan algo de este prototipo primigenio, de esa primera edad de los sueños donde pesa más el mito que la historia, y el halo de la fama que la verdad. La mayoría de estas vamps del silent movie vivieron tan intensamente como las protagonistas de sus películas, rodeadas de un nimbo de promiscuidad y un modo de vida destructivos (fig.4).

El cine no hizo sino promocionar la imagen estetizante de esa femme fatale forjada durante el anterior siglo y transponerla al celuloide, pero alzándola a un pedestal cuadrado hecho de luz, la luz de las pantallas. Contrapuesta a su eterna rival, la huerfanita de las cándidas trenzas, Medusa volvía a reinventarse en el nuevo medio, en plena crisis colonial de un mundo cada vez más “deshumanizado” y cuya estructura algunos librepensadores y artistas pretendían reedificar desde los cimientos.

3.2. Musidora y Les vampires
En medio de la Gran Guerra, Feuillade había sido dado de baja por razones médicas, y sus técnicos estaban prestando servicio, por lo que se volcó a la filmación de un serial con actores de poca experiencia y en el marco de las calles de París (ante la imposibilidad de filmar en estudios). Les vampires (1915) son una organización criminal cuyo jefe, el Gran Vampiro, pone continuamente en apuros a las fuerzas del orden. El rodaje de Les vampires estuvo lleno de carencias, improvisaciones y sobresaltos, lo que se traslucirá en su impredecibilidad narrativa. Personajes desaparecían súbitamente y eran restituidos por otros; a veces porque algún actor debía regresar al frente, o, como le sucedió al que interpretaba al Gran Vampiro (Jean Ayme), llegó un día muy tarde al rodaje, hallándose con que su personaje había sido <<muerto>>. La forma de trabajar habitual era, pues, recurriendo a la improvisación, de ahí el continuo recital de trucos, giros dramáticos y efectos rudimentarios, pero cuyo visionado actual nos hace verlos llenos de encanto. A todo esto hay que agregar la presencia sugerente de Irma Vep (Musidora), voluptuosa e inmoral, personaje de culto para los frikis del séptimo arte.

                                                                          5. Feuillade, Los vampiros, 1915
Musidora era el pseudónimo de Jeanne Roques, la sicalíptica actriz que , atraída por el exotismo, viajó a España y se enamoró del matador Antonio Cañero. Filmó varias películas de temática taurina y fue pintada por Romero de Torres (fig. 8) antes de volver a Francia. En la imagen 5 no vemos a Musidora, sino a otra actriz interpretando a la danzarina Marta Koutiloff. Antológica es la aparición operística del vampiro2 batiendo sus alas en el escenario, recordándonos un cuadro de Penot, siendo de las primeras veces que en el cine aparece la identificación del vampiro con un murciélago humano. Salen por fin estos vampiros del mundo literario y se encarnan como imágenes sobredimensionadas en el nuevo arte del Cine, llevando el pavor a los corazones mortales. Estamos en los inicios de un nuevo arte, y más que de arte habría que hablar de un nuevo culto, en un momento en que el cine <<no pretende>> sino que <<crece>> y se expande, a la vez que su fascinación. Se extiende su misterio como un reguero oscuro, llegando a todos los rincones del planeta. Y eso es lo que son los seres del celuloide: efigies de un torvo gris gigante, genios salidos de un vaho, de una pirámide luminosa adornada por el clave del nikcelodeon, seductores fantasmas que buscan, como Dyonisos, o Drácula, acólitos de su nuevo culto. Y en este nuevo culto tendría un puesto de honor la imagen del Mal. Muy pronto, el vampiro abrirá su ataúd y contemplará su primer amanecer en la sala del cinematógrafo tras el sueño de los siglos.


7. Theda Bara



8. ROMERO DE TORRES, Julio, Musidora, 1920

1 DE GROAT, Greta. Unsung divas of the silent screen. 2001. [On line] http://www.stanford.edu/-gdegroat . Obtenido el 20 de octubre de 2005.

2 Especifiquemos que el vampiro de este episodio de la saga de Feuidalle es en el film un personaje de una representación teatral, no un vampiro sobrenatural; pero valga el ejemplo y valga también el honor de aparecer por vez primera con tal atuendo.

viernes, 20 de septiembre de 2013

QUIZASÍ Y QUIZANO: OTOÑO. SAINETE CÓMICO




QUIZASÍ y QUIZANO:

OTOÑO

Los mismos personajes con un smarthphone enorme con diferentes luces y sonidos, que se activan rítmicamente durante la danza. Es un juguete. En éste luce brillante el signo parecido al whatssap. Las imágenes que se describen se proyectan en la pared.
QUIZANO lleva tres gatas de peluche en un cesto y QUIZASÍ un mandil y mesita con una cazuela metálica que remueve con un cucharón de vez en cuando.

QUIZASÍ.      Qué tal, Quizasí?
QUIZANO.    ¡Quizano! Un mes que no entrabas.
QUIZASÍ.      Es que ando de mudanza. Ya ves, estoy que no paro. ¿Podrías hacerme un favor?
QUIZANO.    Disculpa un minuto,  amor, que dé de comer a mis gatas.
QUIZASÍ.      Qué preciosas son tus gatas. En casa de mi amigo Juan, me enamoré de la suya. Carmencita se llamaba.Parecía un cuadro abstracto, con sus manchitas marrones. ¡Vamos, un Pollock con patas!
QUIZANO.     Pues adopta.
QUIZASÍ.       No tengo ni lugar ni  tiempo. Aunque lo haría  si pudiera.
QUIZANO.     ¿Y qué nombre le pondrías?
QUIZASÍ.       No sé, un nombre infernal. Quizá Belcebú. O quizás Parca.
QUIZANO.     No, ¡Parca no!
QUIZASÍ.       ¿Por qué?
QUIZANO.     Peyorativo. Una gata… se merece un nombre de diosa.
QUIZASÍ.       Las parcas eran tres diosas.
QUIZANO.     Vale, ¿cuál era el favor?
QUIZASÍ.       Tengo que limpiar un sofá,  ¿qué puedes recomendarme?
QUIZANO.     Para eso, un aspirador. Te recomiendo Ultraone.
QUIZASÍ.      ¿Qué  es?
QUIZANO.     La más potente y más bella. La reina de las aspiradoras. Mira:
(Pone un imagen de la aspiradora) la joya de mi colección.



QUIZASÍ.        De tu colección?
QUIZANO.      Si, más de treinta. Las guardo en una bodega, de los años 60 a la fecha. Treinta aspiradoras como treinta soles.
QUIZASÍ.        Increíble, Quizasí…Venga, seguimos: Erinnia.
QUIZANO:      Y dale con las deidades oscuras. Terpsícore.
QUIZASÍ.        Bien: Afrodita
QUIZANO.      Ése es precioso.
QUIZASÍ.        Parvati, Euryale, Kali…
QUIZANO.      Agnetta, Frida, Silvie.
QUIZASÍ.        Justine, Wanda, Malenka.
QUIZANO.      Musidora, Araceli, Renata.
QUIZASÍ.        Beatrice, Calypso, Escila.
QUIZANO.      Eleonora…
QUIZASÍ.        ¡Lilith!
QUIZANO.      ¡Ese me gusta! ¡Gata infernal!
QUIZASÍ.         Carmilla. Mircalla. Millarca.
QUIZANO.      Incluso vampira y lesbiana… Marika, ¡Eloyse…!
QUIZASÍ.        ¡Willnelia…! Me encanta Willnelia.
QUIZANO.      Es que eres muy maricón.
QUIZASÍ.         Véase El abominable Dr. Phibes.
QUIZANO.       Necesitas una docena de gatas. Jajajaja.
QUIZASÍ.        ¿Tú crees? Las malas son mi especialidad.
QUIZANO       ¿Las malas? Jajajajajaj. Mira que es fácil tener una gata mala. Yo tuve una, Giulia. Las manos hechas trizas te dejaba. Era temible. Una fiera. Qué carácter tan salvaje. Quince años duró y nunca llegó a amansarse. Pero me quería a su manera.
QUIZASÍ.        Lysístrata, Calíope, Desdémona.
QUIZANO.      Qué bien suenan los nombres esdrújulos.
QUIZASÍ.        Eurínome, Anfítrite, Wandesa…
QUIZANO.      ¿Eh? ¿Wandesa?
QUIZASÍ.         (Recalcando las esdrújulas) Wandesa Dárvula de Nádasdy
QUIZANO.       ...La noche de Walpurgis… 
LOS DOS.        ¡Patty!
QUIZANO.       Olivia, Modesty, Barbarella.
QUIZASÍ.         Victoria-Alicia…Rosario-Eugenia, Marie-Chantall…
QUIZANO.       Beatrice-Alexandra, Yolanda-Isabel, Claudine-Henrietta.
QUIZASÍ.         Mari-Carmen, Mari-Puri, Bloody-Mary…
QUIZANO.       Grrrr. ¡Bloody- Mary  no! No, no, no.... No es apropiado para gata. Un pavo mamarracho de Marbella le ha puesto a su gata Moet… y al gato ¡Chandon!
QUIZASÍ.         Son gatos de alto copete.
QUIZANO.       Los gatos de un mamarracho.
QUIZASÍ.         Las bestias no entienden de clases sociales, ni de ideologías.
QUISANO.       Mis gatas sí. Son "quizasístas". Eligen la mano que las alimenta.
QUIZASÍ.         Sí que son listas. A eso le llamo "tener conciencia". Me sé de algunos que aún siguen votando a sus maltratadores.
QUIZANO.       ¿Qué te creías, que el ser humano posee inteligencia? 
QUIZASÍ.         No. A la autodestrucción va. Derechito... ¡Huyamos a Gatilandia! En su república  no hay sacerdotes, ni clase política, ni vigilantes.
QUIZANO.       A ver, Don Utópico, sigue la lista...Sheila, Christine, Cleopatra, .
QUIZASÍ.         Nise, Amarilis, Violante.
QUIZANO.       Analía, Prudence, Dauphyne.
QUIZASÍ.         Tristana, Turandot, Glenda.
QUIZANO.       Berenice. Ligeia. Morella.
QUIZASÍ.         Pétula. Winona. Amanda.
QUIZANO.       Asumpta, Evelinne, Georgia…
QUIZASÍ.        (Pausa. le da un sorbo a la sopa) La verdad, ahora me resultaría difícil elegir... Si tuviera gata alguna vez, claro.
QUIZANO.      Hoy ví en las calles un siamés. En los huesos iba, de puro flaco. ¡Qué desconsiderada, la gente, que ni le daba de comer! Je deviens un misantrope convençu.
QUIZASÍ.        ¡No lo vayas a recoger, tú solo dale comida, Hada de las Aspiradoras!
(Se escucha un maullido en off)
QUIZANO.      (Reaccionando al maullido y mirando, inquieto, a un lateral) Ay. Bueno, tengo que salir. Quizano, seguimos hablando...
QUIZASÍ.         Bien, bien. Y yo me voy a comer algo, Quizasí, ¡hasta luego! Chao.
(Salen  lo dos. QUIZASÍ recoge el cesto de gatos y QUIZANO saca la olla de escena)




jueves, 12 de septiembre de 2013

OBITUARIO. Diálogo







DRAMATIS PERSONAE

ALBERTO
JOSE

(Dormitorio en penumbra. Una cama en medio con un hombre desnudo, boca abajo. Al fondo, una mesa con un ordenador portátil. De un extremo sale otro hombre desnudo, secándose con una toalla).


JOSE. Bueno, esto es ya otra cosa (Va hacia Alberto y le besa la espalda). Mmmh... Qué espalda tan bonita. ¡Adoro las pecas! Podría besarlas una por una...


ALBERTO.¿ Te gustan? Todas para tí. Mmmh (JOSE le abraza).


JOSE. ¿Sabes? El caso es que creo que nos conocemos...


ALBERTO. Yo también creo, de vista... Pero nunca hemos hablado. Hasta que me pinchaste en esa web.


JOSE. Claro, tú eres amigo de Mario. ¿Sabes quién digo?


ALBERTO. ¡Sí! Mario. Nos conocemos desde hace años.


JOSE. Yo, desde hace más de treinta.


ALBERTO. Yo, desde los años ochenta.


JOSE.  Él me llevó al primer sitio de ambiente. Jajajaj.


ALBERTO. Con él fui a mi primera orgía. Jajajajaja


JOSE. (Pausa) Ah... Ehm... Pues se ha casado hace poco, con un chico brasileño.


ALBERTO. Bastante más joven que él...lo vi en las redes.


JOSE. Sí. Estuve el mes pasado en su boda. Espero que le vaya bien.


ALBERTO. Pues siguen de luna de miel.


 JOSE. Sí, no paran de colgar fotos.


ALBERTO. (Pausa) Entonces, él y Saúl...Lo dejaron... (JOSE le mira en silencio) Era una relación tormentosa.


JOSE. ¿Pero no lo sabes?(Pausa) Saúl murió.


ALBERTO. Espera, espera... ¿Saúl? ¿El chico de Gibraltar? Que tenía dos afganos...


JOSE. Sí. sí... Saúl...


ALBERTO. ¿Qué me dices? Pero, ¿cómo?


JOSE. En su casa. Venían de tomar unas copas. Se dejaron las llaves dentro. Saúl intentó subirse al balcón y cayó desde el segundo piso.


ALBERTO. ¿Desde el segundo piso?


JOSE. Cayó mal. Tuvo mala suerte. Se partió el cuello. Iban bebidos...


ALBERTO. ¡Dios mío de mi vida! Saúl... No puede ser... Ay...


JOSE. Si llego a saber que te iba a afectar tanto, no te digo nada.


ALBERTO.  (Pausa) Fuimos amantes un tiempo, durante una de las separaciones de Mario. Qué bonito era... Era un niño. Simpático, adorable, precioso... ¡Maldita sea!


JOSE. Sí... Maldito destino.


ALBERTO. Maldito y despiadado. Aún le veo  paseando sus dos perros por la Plaza. ¡Mierda!...


JOSE. (Pausa) Murió hace más de un año.


ALBERTO. Su perfil está todavía en internet. Hace menos de un mes que lo vi... (Pausa) Perdona. Me parece tan fuerte...


JOSE. Lo siento, Alberto, lo siento de verdad.


ALBERTO. Ya está. No te preocupes (Se abrazan) ¿Sabes? No es la primera vez que me pasa.


JOSE. ¿El qué?


ALBERTO. Por vivir fuera. Perder a alguien y enterarme después de mucho tiempo.


JOSE. De todos modos, sabes que Mario es muy discreto.


ALBERTO. Sí... Pero ya me ha ocurrido varias veces. Primero, mi fisioterapruta, Francisco, luego, Arturo, el director del coro, mi amigo Jesús, de Granada... Y ahora, Saúl (Pausa). Morir se está volviendo otra cosa. Ya no es la tierra, ni el cementerio. No son ni huesos ni cráneos, ni lápidas. Es una imagen en la red. O un mensaje en tu teléfono: "El número no existe"...No es polvo, ni cenizas. Saúl ya no está, pero su imagen sigue colgada en el ciberespacio. A lo mejor para siempre....


JOSE. Así es el mundo en que ahora vivimos.


ALBERTO. Creemos tener acceso a cualquier tipo de conocimiento, a todo tipo de noticias con solo apretar un botón... Pero lo cierto es que el mundo real es lo único  que existe, con su vitalidad inmediata. El resto son imágenes, fantasmas...


JOSE. Ha sido una pena, la verdad...


ALBERTO. Estuvimos tan cerca...


JOSE. Bueno, Alberto. Me voy a ir yendo... (Cogiendo su ropa, comienza a ponérsela. Al cabo, se detiene) ¿Realmente era tan fuerte tu relación con Saúl?


ALBERTO. No. No por su parte.


JOSE. Aah...


ALBERTO. Apenas nos vimos tres veces. Pero verás...(Se acerca a JOSE y le coge el rostro, cariñoso).


JOSE. ¿Qué


ALBERTO. Yo sigo enamorado de todos mis novios.


JOSE. ¿En serio?


ALBERTO. Por efímeros que hayan sido.


JOSE. ¿De todos? Jeje...


ALBERTO. Todos los amores llevan dentro un pedacito de eternidad.


JOSE. ¿Nosotros también?


ALBERTO. ¡Claro! Aunque nunca volvamos a vernos. Siempre que perdure este momento en nuestra memoria.


JOSE. Siento no haber funcionado... Estaba tan nervioso...


ALBERTO. No lo decía por eso, hombre.


JOSE. Acabo de salir de una relación de dieciséis años.


ALBERTO. Deberías ir a un sexólogo.


JOSE. ¿Tú crees?


ALBERTO. Sí.


JOSE. No lo había pensado.


ALBERTO. Deberías ir. Yo tuve un problema parecido, y me sacó del apuro.


JOSE. (Vistiéndose) Bueno, Alberto, ya sabes dónde encontrarme. Tienes mi teléfono. ¿Decías que estabas aquí hasta Septiembre, verdad?


ALBERTO. Sí. Vuelvo al trabajo. La vaca es de donde pace.


JOSE. Bueno, que tengas una feliz vuelta (Le besa).


ALBERTO. Quedan aún dos semanas.


JOSE. ¡Vale! Te llamaré. Adiós (Sale).


(ALBERTO se levanta y enciende el portátil. Coge un cigarro y conecta la música. Después de entrar en el buscador, aparece proyectada la imagen de un  joven de rostro sonriente. ALBERTO va picando varias fotos del mismo)


 ALBERTO. Saúl... Te añoro tanto...que iría ciego a buscarte, allá donde estés. Incluso a la Nada.

martes, 27 de agosto de 2013

Quizasi y Quizano VERANO


Quizasí  y Quizano
DANZA CON MÁSCARAS
(Ambos, desnudos, llevan un disfraz que podría ser un ordenador a modo de flotador de playa, y en la mano una máscara de varilla que visualiza el fragmento de cuerpo o rostro similar a la foto de una web de contactos. Danzan todo el rato, como un cortejo amoroso entre dos raros pájaros. Una Luna llena sirve de fondo)

VERANO

Quizano. ¡Buenas noches!
Quizasi- Hola, chulo
Quizano- Ya me llegaron la fotos
Quizasi- ¿Y qué tal, amor?
Quizano-  Fascinado.
Quizasi- ¿Ah, sí? ¿ Por qué?
Quizano- Por tu culo soberano, al sol.
Quizasi- Pues todo tuyo, tesoro.
Quizano- ¿Y qué playa se ve al fondo?
Quizasi-  Es Chernobyl , la más próxima, voy sólo  el fin de semana.
Quizano - Yo siempre a una lejana, en Faro del Mar, Almasaguas se llama. A ver si  vienes un día...
Quizasi- A ver… pero si voy contigo, no estaré pa muchas playas.
Quizano- También hacer el amor en la playa tiene su aquél. En el agua, o en la arena… Tú déjate llevar.
Quizasi- Pero solos, ¿no?
Quizano- Solos no; con los peces. No sabes lo bien que se está en la playa al ponerse el sol.
Quizasi- Si no hace demasiado viento…
Quizano- Hombre, claro, si no hace viento…
Quizasi- Bajo la la luna llena.
Quizano- Bajo una luna  brillante, como la de esta noche, tranquila, nadando entre los reflejos… o embadurnados de arena…
Quizasi- Llévame a esa playa, desnúdame, emborráchame y hazme el amor desenfrenadamente.
Quizano- (Pausa) Te lo prometo, nene, aunque no ya este verano
Quizasi- No, me temo que no, este verano…
Quizano- ¡Ay!, que ya empieza el curso, Quizasí, ¡qué rollo! Todo iba perfecto.
Quizasi- ¡Quizano, la perfeccion no existe!
Quizano- Pero se desea.
Quizasi- Pues manos a la obra. El artista eres tú.
Quizano- Y tú eres mi muso, mi inspiración.
Quizasi- ¡Bah!, no será para tanto.
Quizano- Eres el más bello, sin duda, de todos los que me chatean. Hay musos que son más sanguíneos, los más que abundan son pícnicos, y hasta hay algún leptosómico… pero ningún Quizasí, eres único en tu especie. Y bello, no por raro, sino por bello. El más bello Quizasí.
Quizano- Tú me traspasas, tesoro, me haces el amor con palabras. Tus mensajes  son flechas  que prenden el corazón. 
Quizano- Porque husmeas en mi alma, y levantas mi pene, que surge, de diamante, como un felino entre  la bragueza.
Quizasi- Quiero ver tu fiera erecta entra la maleza de tu vello.
Quizano-Y yo te quiero bello entronizado, con mi cetro entre las nalgas, entre tu vello, mareado.
Quizasi- Me encantará caer mareado. ¡Poséeme salvajemente!
Quizano- Tu culo infinito invadido por mi trascendente falo, cuán carro triunfal penetrando la nave mayor de la iglesia en el día del  Corpus. ¡Ay! , me pierdes, me pierdes, me pierdes…
Quizasi- Me encanta perderme contigo, y que te pierdas conmigo, mmmmmmmmmmmmmmmmmmh….
(Pausa. Quizano abre un brik de leche y Quizasí coge un vaso vacío)       
Quizano- Dónde te gusta la leche?¿Dónde la pongo, mi amor?, en que rincón, en qué monte, en qué llanura, en qué hueco?
Quizasí- Insemíname, cariño,  pero pon sobre todo  en la boca, porque quiero saborearla.
Quizano-  Luego te regaré con oro, marcaré mi territorio por los márgenes de tu cuerpo.
Quizasi- Riégame bien, mi tesoro, quiero todos tus fluidos…
………….. (Quizano escancia a Quizasí, que bebe, extasiado)
Quizano- Mi cibernauta querido, es hora de salir a las calles, Que el tiempo cambia...
Quizasi- Un besazo, mi amor.
Quizano- Adiós
Quizasi- Chao…


lunes, 26 de agosto de 2013

primer cosqui

Me complacería dar un cosqui a  toda esa gente que, de tan educada,  se olvida de ser sincera.

HIMNO A AFRODITA


HIMNO A AFRODITA

¡Tú que te sientas en trono resplandeciente,  
   inmortal Afrodita!
¡Hija de Zeus, sabia en las artes de amor, te suplico,
   augusta diosa, no consientas que, en el dolor, 
   perezca mi alma!
Desciende a mis plegarias, como viniste otra vez, 
   dejando el palacio paterno, en tu carro de áureos atalajes. 
Tus lindos gorriones te bajaron desde el cielo,
   a través de los aires agitados por el precipitado batir de sus alas.
Una vez junto a mí, ¡oh diosa!, sonrientes tus labios inmortales, 
   preguntaste por qué te llamaba, qué pena tenía, 
   qué nuevo deseo agitaba mi pecho, 
   y a quién pretendía sujetar con los lazos de mi amor.
"Safo", me dijiste, "¿quién se atreve a injuriarte?
   Si te rehuye, pronto te ha de buscar;
   si rehúsa tus obsequios, pronto te los ofrecerá él mismo.
Si ahora no te ama, te amará hasta cuando no lo desees".
¡Ven a mí ahora también, líbrame de mis crueles tormentos!
¡Cumple los deseos de mi corazón, no me rehúses tu
   ayuda todopoderosa! 

(SAFO DE MITILENE, LESBOS, SIGLO VI A.C.)

El sevillano



El sevillano, Acrílico, 40x30cm.

domingo, 31 de marzo de 2013

Taxi negro

Un taxi de ventanas negras
 Muerte y resurrección
 Los días ponen vallas entre el miedo
 Muerte y resurrección
 Asfixiar al odio no es tan fácil
 Muerte y resurrección
 Investigo a Cristo entre dos ángeles
 Muerte y resurrección
 ¿Es posible levantarse un día ligero?
Muerte y resurrección
 ¿Sin miedo, sin rencores, ni tristeza?
Muerte y resurrección
 ¿Blanco, sonriente, confiado?
 Muerte y resurrección
 Ronda esta imagen mi cabeza:
 Muerte y resurrección
Cristo entre dos ángeles sentado
 Muerte y resurrección
 Muerte y resurrección
 Muerte y resurrección